Un cuadro en la pared, una planta en un rincón,
una imagen de dulzura desbordando el pensamiento.
Chicos que corren en busca de hojas secas,
calles furtivas que se mueven,
no puedo pensar, algo está comiéndome por dentro.
Pasa el tiempo, pasas entre risas,
no tú a quién conozco, sólo tú a quién no tengo.
No se trata de ti, seas quién seas.
Incluso si fuese alguien exactamente igual que tú,
que podría serlo, entonces ya no sería.
Ni ella ni tú.
Todo lleno de espejos, veo mi imagen y no quiero,
no sólo me canso de mirarme por dentro,
reiterados pensamientos de mi mismo a la imagen que reflejo.
A veces te hablo, a veces te pienso y confundo razón y sentimiento.
Ya llegan los viejos recuerdos,
arrastrándome a la ciénaga,
macerando mi entregado cuerpo.
Félix Domínguez