Exacto triángulo de imágenes emergentes, acércate en este día de somnolienta dejadez;
ya repican los tambores a lo lejos, símbolo sincero de la oscuridad que se avecina.
Deseo limpio de tener tu olor, ya sé que solo quedará el deseo,
no tengo fuerzas para hacer de otra manera, solo hay calma en tu cuerpo que no tengo.
Paso por calles que no veo, vacilando entre gente que no existe,
rostros de desidia dibujan el desgarro de un vacío que tiende a la nada.
Ya emerge la sombra que nubla la razón, desechando las quimeras que alimentan
el dulce lecho, donde reposan los gráciles rincones de mi alma que no entrego.
Acaso recuerdo momentos paralelos que llegan a mi como un mar de olas negras.
con fijación en otra vida que no es la mía y sin embargo me doblega.
Y saltan en espuma al chocar en mi interior,
y van minando las luces que sostienen esos momentos de inquietante lucidez
que permiten que pueda vivir otro día.
Apagaré mi deseo con anhelos en la caída que estoy seguro llegará;
o quizás será con recuerdos de esa tarde en que un Ángel paso por mi ventana.
Tal vez sobrevenga la nada, no como nada sino como imagen infinita
en un bucle de energía sin retorno, donde los ojos no vuelvan a cerrarse.
Puede que arrastre el orgullo y me deje tan inerte que ni sienta rubor
al contemplar un rostro bello, ya solo quedará el alcohol.
Félix Domínguez