Podríamos pensar en otros tiempos, pero ya no nos importan.
El aire es más cálido ahora que tú lo has respirado.
Aunque hoy viene del norte mañana partiré hacia el este,
busco una esencia que sé que no puedo encontrar.
Fue al pasar por aquella plaza con pinos, ahora lo se,
cuando los dos oímos la canción,
aunque entonces no la hicimos caso.
Es ahora cuando vuelve como un eco de lejanas calles negras,
ahora, que ya no la podemos escuchar.
No por eso vamos a temblar,
aunque tengamos que andar entre andamios que no nos dejen pasar juntos.
Conocíamos otro camino pero había que dar rodeo y teníamos mucha prisa por llegar.
Era primavera, y en primavera siempre se está sólo.
Quizás deberíamos cambiar,
alguien repite en la distancia ecos de un sonido para sordos,
parecen susurros que conozco,
como en un baile de mascaras la gente habla mirándose a los ojos.
Yo sé que tú los escuchas para encontrar un cristal roto.
En aquél bar yo estuve un poco más cerca, incluso te besé la mano,
Alguien nos pidió el periódico,
pero tu ya estabas asustada porque nos habíamos tocado.
Pensando en un noche oscura con alcohol y bailes para locos.
Félix Domínguez