Tu recuerdo golpea mi mente como nítidos rubíes engarzados en el oro lánguido de tu pelo.
El aire de tu aliento mece el bello púbico.
Es sólo un espejismo de realidad después del sueño eterno del deseo.
Obsesión, parte oscura de ti, abismo que me parte y divide.
Simiente y aridez, corres rotunda con dientes voraces dibujando el camino de mi desilusión.
Creando a mi alrededor un grupo de seres inservibles, al final como todos.
¿Que sirve?, desprecio irreversible de otro cariño.
Félix Domínguez