Altos edificios envueltos en cristales.
Sol que brilla y ciega en esta tarde de finales de verano.
Suave brisa, que ha trompicones cambia de lugar papeles abandonados.
Hace calor y en la distancia se oye un ruido de ciudad que se desgarra.
En esta piedra he visto el silencio.
Gente que camina como hormigas en verano.
Puedo sentir la paz del alma sosegada,
he amado intensamente y la herida ya no sangra,
he vuelto a surgir de los escombros.
Hoy puedo admirar las flores, mañana volveré a caer.
Fue entonces, hace no se cuanto tiempo en estos mismos lugares,
con otras calmas distintas, cuando estaba absorto en visiones de penumbras.
Los espacios angulosos se han difuminado, las aristas no rasgan el interior,
las heridas de nostalgia se han cerrado, quizás consiga descansar un poco.
Sólo recuerdos que podemos añorar, solo imágenes que podemos vislumbrar.
Olores que llenan el espacio, ahora puedo entenderlo, todo queda grabado en el olvido.
Es mejor así.
Félix Domínguez