Como no amarte en esta gris mañana de noviembre,
si aquí, en estas alturas, con tanta claridad todo parece más fácil.
Ya nada me ata, mi alma vuela libre como el viento.
Veo los tejados, las casas, las largas calles verticales,
coches desfilando entre luces de neón, el aire golpea la cara,
ojos azules, oscuros, atrayéndome con arrebatos de deseo,
miro al horizonte, sólo frío, cuando te miro,
eso es lo único que encuentro.
Félix Domínguez